Larissa Ortigosa
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Me diagnosticaron esclerosis múltiple remitente recurrente. Aunque al principio pude asimilar la situación e intentar adaptarme, el impacto más duro vino con el paso de los años al enfrentarme a la interrupción de mi tratamiento por la escasez de medicamentos en el país. Sentir que la enfermedad avanzaba por no contar con el tratamiento de alto costo que requería me causó una gran angustia, limitando paulatinamente mi autonomía.
Experiencias y retos
Uno de los mayores retos ha sido lidiar con la falta de mi tratamiento desde finales de 2016. La ausencia de la medicina de alto costo e incluso de fármacos para los brotes o crisis provocó que mis síntomas se intensificaran con el tiempo. Presento adormecimiento y debilidad en todo el lado derecho de mi cuerpo, fatiga al estar de pie y espasticidad, lo que tensa los músculos e impide una movilidad fluida. Con los años pasé de usar bastón a necesitar un andador para desplazarme en casa. Mi reto diario es no quedar totalmente postrada y adaptarme a perder la independencia en tareas cotidianas, teniendo que pedir ayuda para muchas cosas que antes hacía sola.
Un mensaje para los recién diagnosticados
A pesar de las dificultades y de lo complejo que es mantener la calidad de vida sin el acceso adecuado a las medicinas, es fundamental no perder la fuerza y seguir alzando la voz. Somos personas capaces de trabajar y ser productivas si contamos con la atención adecuada. No se rindan en la búsqueda de apoyos y manténganse firmes luchando por su bienestar y sus derechos.