Linda Palma
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Tenía 23 años, una vida tranquila y mi carrera en televisión estaba despegando, por lo que fue un choque gigantesco. Al principio entré en una etapa muy fuerte de negación, rabia y desconcierto; no entendía por qué me pasaba esto si siempre intentaba hacer el bien. Sentí muchísimo miedo al no saber qué significaba la enfermedad ni cómo afectaría mi futuro, e incluso llegué a sentir que el panorama de mi vida se volvía completamente oscuro.
Experiencias y retos
Afrontar la esclerosis múltiple afectó profundamente mi sistema nervioso central. Durante años me costó aceptar la condición y en un momento dado descuidé mi tratamiento debido a los molestos efectos secundarios. Esto me llevó a sufrir una fuerte recaída en 2016 donde perdí la fuerza en las piernas, el equilibrio, la estabilidad del torso y la coordinación. Actividades cotidianas como cepillarme los dientes o tomar un cubierto se volvieron imposible de hacer por mi cuenta. El proceso de rehabilitación fue un reto de paciencia, soltar el control y reestructurar mis prioridades. Los pronósticos médicos proyectaban una recuperación parcial, pero con mucha disciplina en fisioterapia, el respaldo incondicional de mis seres queridos y aferrarme a la fe, logré recuperar la movilidad y regresar a trabajar frente a las cámaras de televisión. Esta vivencia transformed mi perspectiva de vida, llevándome a escribir un libro para inspirar a otros a valorar cada día.
Un mensaje para los recién diagnosticados
Les diría que aunque al inicio el panorama parezca oscuro e incierto, es fundamental no dejarse vencer por el desespero. Vivan y entiendan su proceso día a día, apoyándose en las personas que los aman y enfocándose en las bendiciones que sí están presentes alrededor. No se comparen con nadie más ni pierdan la fe; con paciencia, disciplina y amor, es posible superar momentos de mucha vulnerabilidad y levantarse de nuevo.